jueves, diciembre 25, 2025

Ley N.º 32507: un nuevo estándar de idoneidad para los cargos de confianza

Ley N.º 32507: un nuevo estándar de idoneidad para los cargos de confianza

La aprobación de la Ley N.º 32507 marca un cambio sustancial en la forma en que se accede a los cargos de libre designación y remoción dentro del Estado peruano. Hasta hace poco, la confianza política era el principal criterio para nombrar viceministros, secretarios generales y otros directivos. Hoy, la norma establece requisitos mínimos de formación y experiencia que buscan garantizar que quienes ocupen estas posiciones tengan la capacidad técnica necesaria para ejercerlas.

Uno de los puntos más relevantes es la exigencia de diez años de experiencia general y cuatro años de experiencia específica para quienes aspiren a ser viceministros. Este filtro meritocrático impide que se nombre a personas sin trayectoria comprobada, obligando a que la confianza política esté respaldada por un historial profesional sólido. La ley también introduce equivalencias, permitiendo que la experiencia en cargos de elección popular, alta dirección privada o asesorías profesionales pueda ser reconocida en el cómputo de requisitos.

La norma no se limita a los viceministros. Secretarios generales, gerentes regionales y municipales también deben acreditar años de experiencia general y específica, con variaciones según el nivel del cargo. De esta manera, se busca homogeneizar los estándares de idoneidad en toda la administración pública, reduciendo la discrecionalidad y fortaleciendo la profesionalización de la gestión estatal.

Un aspecto clave es el rol de SERVIR como órgano rector del servicio civil. Aunque no aprueba directamente las designaciones, sí puede emitir observaciones técnicas cuando detecta incumplimientos en los requisitos de idoneidad. Esto convierte a SERVIR en un filtro institucional que obliga a las entidades a justificar sus nombramientos y, en casos graves, a corregirlos o dejarlos sin efecto. La confianza política se mantiene, pero bajo un marco regulatorio que exige transparencia y responsabilidad.

En conclusión, la Ley N.º 32507 consolida un aparato normativo más firme y exigente. Los cargos de libre designación ya no dependen únicamente de la voluntad política, sino que requieren formación superior y experiencia comprobada. Con ello, el Congreso y SERVIR buscan equilibrar la discrecionalidad con la meritocracia, asegurando que la alta dirección pública esté preparada para absorber capital humano calificado y responder a los desafíos de la gestión estatal.


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