🚗🛣️. Rutas de Lima: el colapso de un modelo concesional que privatizó los accesos de la ciudad
La salida de Rutas de Lima S.A.C. en liquidación marcó un punto de quiebre en la gestión de infraestructura vial de la capital. El contrato de concesión “Vías Nuevas de Lima” otorgaba a la empresa el control de los tres accesos estratégicos de la metrópolis:
- Norte: Peaje de Chillón (Puente Piedra), puerta de entrada desde Huaral, Huacho y Barranca.
- Sur: Peajes de Villa y Punta Negra, ingreso desde Lurín, Mala y Cañete.
- Este: Ramiro Prialé, conexión con la Carretera Central y el valle de Chosica–Chaclacayo.
En conjunto, más de 100 km de vías metropolitanas quedaban bajo un esquema que convertía el tránsito hacia Lima en un sistema condicionado por peajes.
📌 El detonante
La suspensión judicial de los peajes de Villa y Punta Negra en noviembre de 2025 rompió el equilibrio económico del contrato. Aunque la empresa aún operaba Chillón y Prialé, declaró que sin el control de todos los ingresos la concesión era inviable. El 2 de diciembre anunció su retiro definitivo, dejando a la Municipalidad Metropolitana de Lima la responsabilidad de asumir la operación.
⚠️ Problemas estructurales
- Dependencia de peajes: El modelo financiero se sostenía exclusivamente en el cobro de garitas, sin alternativas de financiamiento público.
- Monopolio de accesos: La empresa tenía el derecho de ingreso y salida de una ciudad de 10 millones de habitantes, lo que generó rechazo social y protestas.
- Fragilidad contractual: No existían mecanismos sólidos para garantizar continuidad si se afectaba un punto de ingreso.
- Conflicto con el principio de libre tránsito: La percepción ciudadana fue que la concesión atentaba contra un derecho fundamental.
📌 Respuesta municipal
La Municipalidad declaró la emergencia por 180 días (Ordenanza N.º 2789) y asumió el control directo de las vías. Se inició el retiro de casetas y se dispuso la articulación interinstitucional para garantizar transitabilidad y seguridad.
⚡ Conclusión crítica
El caso de Rutas de Lima demuestra que un modelo concesional basado en el monopolio de accesos estratégicos es insostenible. No era una empresa viable: su negocio dependía de condicionar el libre tránsito y de tener el derecho de entrada y salida de la ciudad. El colapso de la concesión abre un debate mayor: ¿debe la infraestructura crítica de una metrópolis depender de contratos privados, o debe ser gestionada como un bien público bajo soberanía urbana?
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